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viernes, 14 de octubre de 2011

ORGASMO SIN EYACULAR "EYACULACIÓN SECA"


tácticas y estrategias de cómo tener un orgasmo sin eyacular (ejercicio de uso de herramientas: narración enmarcada, intertexto y uso de a lo menos)

No sabemos quien fue exactamente la persona que escribió el “Manual de cómo tener un orgasmo sin eyacular”. Pero si podemos afirmar que fue escrito durante el mandato del Emperador Yi Yoi Chin, es decir hace más de mil quinientos años, en China y sólo hace cuarenta fue traducido al inglés (y editado) por el escritor Cirilo Llewellyn, quien dominaba el idioma, luego de haber vivido toda su adolescencia en Pekín.
Sabemos que Llewellyn era un mujeriego y siempre fue para él una molestia mayor la insoportable sensación de devastación y el desinterés repentino que adquiría por su pareja de turno, luego de eyacular. Esto último, fue la razón de que haya sido incapaz de iniciar alguna relación seria durante toda su vida, señaló en una de sus últimas entrevistas, en la proximidad de su muerte.
Transcribimos a continuación, para quien crea que así puede evitar ir desde el mismo cielo hasta el infierno, parte de la traducción de la versión corregida del manual antes citado, que confeccionó el autor de “Instrucción Elemental” y “Mentiras y casi verdades sobre Carolina Vizcarra y la madre de ésta o una visita inesperada”:

1.- Razones de por qué el hombre no debe desperdiciar el semen: Todos los hombres han conocido la sensación que sigue a la eyaculación, de sentirse desolado y devastado, que a su vez lleva al brutal y repentino desinterés por la pareja, y finalmente a la tristeza más inexplicable, que por siglos fue un enigma y fuente de profundas crisis para los hombres de las tierras del Emperador Yi Yoi Chin.
Pero eyaculando menos veces, el hombre podrá guardar su vigor para defender las tierras del Emperador y jamás sentirá la tristeza que a tantos soldados valerosos nos hizo perder en tiempos de paz. Para entender esto de mejor forma, recordaremos el diálogo mantenido entre el mismo Emperador y el filósofo Nao Kim

Yi Yoi Chin: Yo quiero aprender por qué debo realizar el acto sexual sin eyacular.
Nao Kim: Si un hombre realiza el acto sexual sin eyacular, fortalecerá su cuerpo. Si lo realiza dos veces su vista será aguda y su oído fino. Si lo hace tres veces, sus enfermedades desaparecerán. Con cuatro veces gozará de paz de espíritu. Con cinco veces su corazón y su circulación mejorarán. Con seis veces sus riñones se robustecerán. Con siete veces sus piernas ganarán en potencia. Con ocho veces será invencible en combate. Con nueve veces se volverá longevo. Con diez veces será como inmortal. Y con el control absoluto nunca más volverá a sentirse desamparado y devastado.

2.- Umbrales establecidos de eyaculación, según edad: Según el mismo Nao Kim un hombre muy joven, de constitución robusta puede eyacular dos veces por día, mientras que si su constitución es más débil, quedará limitado a una sola vez por día. Un hombre de treinta años podrá eyacular una vez por día, pero si su constitución es débil sólo podrá hacerlo una vez cada dos días. Y un hombre de cuarenta y cinco años puede eyacular una vez cada tres días, y si su constitución es débil sólo podrá hacerlo cada cuatro días.
Pero si no eyacula nunca, cada hombre se sentirá diez años más joven y cuando llegue a los sesenta, tal vez hasta veinte años más joven.

El mismo Llewellyn, cuando ya había pasado los cuarenta, escribió en su diario lo siguiente:
No puedo entender qué es lo que me pasa. Desde la adolescencia he tenido que cargar con esta tristeza que ni un solo día me ha dejado en paz, pero este último tiempo se ha hecho insostenible. Todo parece perfecto, “Instrucción Elemental” es mi quinto libro traducido al inglés y por fin he recibido el reconocimiento de mis pares al poder dictar esta cátedra de Literatura Contemporánea en la Universidad de Bratislava. Y además están todas esas estudiantes que noche a noche se turnan para ponerse cómodas en mi cama. Pero esta pena está incrustada en mi pecho y hace taco en mi garganta.

3.- Penetración: El hombre debe alternar en forma variada y discontinua las diferentes formas de penetración, es decir, tanto la superficial como la profunda. Partirá con nueve penetraciones superficiales y una profunda, de esta forma, la mujer comenzará a sentir placer y el hombre podrá enfocarse en si mismo. Lentamente podrá comenzar a disminuir las nueve penetraciones superficiales, según estime conveniente para sentir que se acerca al cielo. Pero para evitar caer al infierno es que debe aprender a controlar el placer que le producen los intervalos de penetraciones superficiales y profunda.


Nuevamente Llewellyn hace mención a tocar el cielo y el infierno en su cuento “Historia de manzanas”, incluido en el volumen “Lo Celestial en lo Blasfemo”, que según los científicos de la literatura, corresponde a su período teogónico, que es la misma época en que trabajó en la traducción del manual aquí registrado y que motivó esta crónica. Un párrafo de ese relato, es suficiente para entender:
Y entonces la manzana le contestó a Eva que ella no lo conocía todo y que si se animaba a comerse la serpiente que colgaba del cuerpo de Adán, se le abriría un mundo de posibilidades que ahora le eran inimaginables.

¿No es acaso en este texto donde Cirilo Llewellyn intenta reflexionar sobre la inexistencia del cielo y el infierno?. Ya lo decía el crítico español de línea conservadora, Olegario Cataneo: No es por ser un pornógrafo que la iglesia católica ha decidido censurar a Llewellyn, sino por ser un intelectual peligroso, empeñado en instalar el germen de la cizaña, en contra de lo divino y lo correcto.

4.- Posiciones: El catastro de posiciones es tan extenso como la suma de las erecciones de todos los soldados imperiales en tiempos de paz. Es por eso que este manual se ha encargado de seleccionar las posiciones más tradicionales y las ha clasificado desde diversos puntos de vista. Cabe destacar que estas posiciones corresponden a las más óptimas para el desarrollo de esta técnica.
Convencionales: Las aspas, la cabalgata, la molienda, la servicial, con disimulo, la simétrica, el columpio, la trenza, el campo de arroz.
Reminiscencias a la fauna: La estrella de mar, el gorrión, el caballo, la libélula, la avispa, el calamar, la salamandra, el toro, la golondrina, la gaviota, la gaviota picoteando los granos de arroz.
Violentas: La fricción, la presión, el golpe, el golpe doble, el golpe triple, la captura, el duelo, la mordida del arroz.
Piruetas: El vuelo, el salto, el naufragio, el espejismo, el grano de arroz, el puñado de granos de arroz, la variante del arroz, la variante del arroz con las manos inmovilizadas, la variante del arroz con las piernas inmovilizadas.

5.- Control de la Eyaculación: Practicar el método de bloqueo, al principio será como intentar frenar el Río Amarillo con las manos. Pero con diez o quince días de práctica será suficiente para que un Soldado Imperial que guarda su ímpetu para el campo de batalla, aprenda a tener orgasmos sin necesidad de dilapidar más su esperma.
Para esto, el hombre, mientras efectúa su serie intercalada de golpes superficiales con un golpe profundo, puede cerrar la boca y respirar con fuerza y ritmo, sin forzar la nariz. En el momento en que se sienta desbordado por la sensación de eyaculación deberá sacar el pene de la vagina y reposar por algunos segundos, tiempo en el que respirará profundo, elevando el diafragma y al mismo tiempo, contrayendo el bajo vientre, como si estuviera buscando alivio. Si además se mentaliza de la importancia para su felicidad y su rendimiento en la defensa del imperio, que hay detrás de conservar su esperma, pronto encontrará la calma.
Después de esta pausa, el Soldado Imperial podrá continuar con lo que hacía algunos segundos antes. Y así, casi sin darse cuenta aprenderá a alcanzar el orgasmo sin necesidad de eyacular, prolongando el acto sexual por todas las horas que lo estime conveniente.

6.- Lo que no se debe hacer: Ningún Soldado Imperial deberá eyacular antes de lo que tarde en entonar el himno de su batalló. Es más, luego de los quince días de entrenamiento, el Soldado debe estar listo para no eyacular más de tres veces por año. Ningún soldado imperial deberá entonar el himno de su batallón mientras mantiene relaciones sexuales, para asegurarse que puede mantenerse sin eyacular por más tiempo del que dura éste, porque su pareja puede disgustarse y decidir no continuar, y porque sería una falta de respeto para su batallón y para el mismísimo Emperador Yi Yoi Chin. Ningún soldado deberá pensar en el Emperador Yi Yoi Chin mientras penetra a su mujer, pues es suficiente razón para ser condenado a emasculación genital, ni deberá pensar en ninguna de las concubinas que acostumbran a yacer con el Emperador.
Sí, en cambio podrá pensar en la mujer que yace con el jefe de su Batallón, pues eso no es una falta de respeto para nadie, como tampoco es irrespetuoso interpretar mentalmente, sin hacer ruidos ni llevar el ritmo con los pies, alguna otra tonada popular que el Soldado Imperial en cuestión tenga memorizada.


Con el descubrimiento del manual antes mencionado, Cirilo Llewellyn consiguió anular la pena que lo acompañó desde su adolescencia y logró dar tranquilidad a muchos otros hombres en occidente. Pero no puedo dejar de mencionar que muchos críticos advierten que ésta pudo haber sido la razón para que este autor dejara de ser tan prolífero y que además la calidad de sus novelas decayera ostensiblemente. Eso es cosa de criterios.
En mi caso –si es que les parece importante a los lectores de esta crónica conocer mi punto de vista- nunca he sentido la necesidad de llevar a la prácticas las enseñanzas del “Manual de cómo tener un orgasmo sin eyacular”, porque creo firmemente en la importancia de esta sensación de desolación que me envuelve cada vez que tengo una descarga. Quiero ser escritor, tal como lo fue Cirilo Llewellyn y quiero alcanzar el nivel del mejor de sus períodos y por eso, no me importa someterme a la pena. Estoy seguro de que no será el cielo ni el infierno lo que visitaré en las distintas etapas de la unión sexual, pero sí sentiré, aunque nunca lograré llegar hasta allá, que estoy a punto de tocar el cielo. Y que pese a que desde pequeño, en el colegio de curas, me hayan insistido en que me iré al infierno por querer alcanzar el cielo de esta forma, no será precisamente a ese el lugar al que caeré luego de que la tristeza más profunda me invada.

3 comentarios:

  1. Muy interesante amigo, tienes más detalles acerca del tema?
    Kazaark@gmail.com

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  2. Este es mi blog
    http://kazaark.blogspot.com/

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  3. Me agradó mucho lo leído, ya que estudiado, leído y visto este tipo de practicas varias culturas. Me encantaría leer sobre Cirilo Llewellyn pero mas no he encontrado sobre él, me podrías ilustrar un poco sobre este o de donde puedo sacar algun libro y/o escrito. De antemano Gracias.

    Diego.gatica.j@gmail.com Es mi correo por si te animas a escribirme algo :D

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